miércoles 18 de noviembre de 2009

Sobre Gustos II

La gente no entiende. Discute, pero no entiende. Tratan de analizar el tema pero caen la confusión, siempre, sucumbiendo ante el maquiavélico marketing gourmet.

La llamada Nueva Cocina es quien siembra esa confusión, y por eso mismo es llamada “la nueva Torre de Babel”. Busca el caos para poder reinar en el desorden.

¿Y qué mejor manera que atacar a la sociedad a través de sus alimentos?

Quieren confundirnos, quieren engañarnos, quieren apoderarse de nuestra razón y atrofiar nuestra inteligencia. Quieren convencernos de que el mal es el bien.

Utilizan una simple estrategia que consiste en confundir a la sociedad en sus hábitos alimenticios trastocando el orden natural de consumo.

Cómo luchar contra esta nueva dominancia, contra esta nueva tiranía: pues comiendo como se debe, volviendo al estado de armonía natural:

La verdura va en la entrada o acompañando al plato principal, la fruta en el postre y la comida en la comida. Por eso es comida. Y por eso se come.




Analicemos estos postulados:
  • La ensalada acompaña una comida: No es LA comida, es guarnición; es como el pan, el arroz, el puré o la salsa de tomate. Es como decir que un huevo frito es la comida: NO! Si acompaña a la hamburguesa, o si monta a caballo de la milanesa, está todo perfecto, pero si te sirven un huevo frito sólo es como ir por la calle y que te regalen el papel de un bon o bon o las frutitas del pan dulce.

    Como dice Alberdi, en sus Bases: “La ensalada es noble como una correa, pero una correa sin un perro o un hamster no sirve. [...] La ensalada es la correa del asado y de la milanesa...”
  • La fruta va de postre, no en la comida: ¿Cuál es la necesidad de meter duraznos, naranjas y ananaes en las comidas? Si el pato está muy bien así, ¿por qué le vas a poner una naranja? Si los ravioles son ricos de por sí, por qué les vas a estar poniendo ralladuras de kiwi.

  • Aún cuando es puesta en orden, la fruta es la hermana menor de los postres: rezagada por panqueques, flanes y demás, queda fuera de toda competencia. Es por esto que la fruta se realiza a sí misma al desempeñar su rol esencial en licuados y jugos.

Hay que cuidarse ante la confusión reinante, que quiere cobrar vida también a través de populares frases como "igual en el estómago todo se mezcla", o cosas por el estilo.


PD: Es alarmante el avance de aberraciones del marketing tales como la “ensalada de fideos”.

lunes 16 de noviembre de 2009

UDELP IV

Xuxa, Nirvana, AC/DC, Banda XXI. Teníamos el repertorio más variado de la playa y por eso la gente se copaba. Ronda de mates, ronda de chistes. El Doc se había ido a dar una vuelta pero tan sólo con guitarra, armónica y banjo la estábamos rompiendo.

Llegó, después de un rato, diciéndonos a Jason y a mí que jugáramos al truco por un auto, en realidad, por dos autos: el De Lorean y el Fuego.


Gala de honor del Gran Premio de Truco Melmaquiano. Fuente: Melmac Press



Durante los 15 minutos en los que el Doc nos estuvo explicando Teoría del truco y desarrollando un sistema matemático para que no perdamos, yo trataba de imaginar lógicas razones por las cuales no jugaba él... No las encontré.

Cuando estaba por quedarme dormido del embole me sobresalté con un grito del Gato; había llegado el Gordo Puto, acompañado por otro flaco. Hubo un par de empujones pero resulto que eran nuestros oponentes en la partida.

Nos sentamos en una mesita, la gente amuchada alrededor. Primera mano.

-Falta embido, canta el gordo.
"Esta es la mía", pienso yo.
-Quiero, grité, y vi a Jason con cara de “esto se va a tener que solucionar a trompadas”.
-29, tiró, así, como si fuera mucho.
-30 gil, son mejores.
El flaco guardó las cartas y empezó a putear. Ahí me di cuenta de que habíamos ganado.
-Mostrá las 30, gritaba el Gordo.
-¿Las 30 qué?
- Las 30 de embido, peludo.
- Ah! ¿Las tengo que tener? En Melmac uno canta embido y dice un número, y si el otro dice uno más alto gana y listo, no importa que cartas tengas…

No termine de explicar el Truco melmaquiano porque el Gordo y el Flaco nos increpaban a los gritos. Hasta que el Pelado le planto una piña al Gordo y el Gato le saltó encima al Flaco. Para no ser menos me metí en el medio y les di unas patadas de otro mundo…

El Doc les sacó las llaves, y al grito Milanga nos fuimos todos a La Farola…

miércoles 16 de septiembre de 2009

Un Día en la Playa III

No había llegado al mar cuando vi la cancha de vóley, corrí de vuelta a la sombrilla y grité, con toda la emoción que tenía: “¡Sale vóley!”

A regañadientes logré que vinieran todos… y salió un cuatro contra cuatro con el Gordo Puto y tres más que no sé de donde salieron.

Arrancamos más o menos bien, hasta que le tocó sacar al Gato y se fue todo a la miérda: dejó un saque en la red, el siguiente lo colgó en la casilla del guardavidas y otro se lo pegó en la espalda al Doc. Después de ese se dedicó directamente a increpar al Gordo Puto.

Hasta que se armo, la gorda… batalla campal en la playa. El Gordo lo agarró al Gastón del cuello y se lo llevó por abajo de la red para el otro lado de la cancha, Jason saltó al toque y bajó a dos de los compañeros y el Doc me rescató del cuarto jugador que se me venía al humo. Lo último que vi antes de que salgamos corriendo cuando llegó la Policía fue al Gato partiéndole una silla en la espalda al Gordo, robándole una gorra a un policía y corriendo hacia nosotros.

Nos refugiamos en la carpa como si nada y esperamos.

Al rato llegó el pibe de los barquillos, lo frenamos e hicimos girar la ruletita esa que tienen. El Doc, que tenía estudiado todo el movimiento, sacó 7 y el Gato sacó 1 y se puso como loco. Parece que Jason le explicó al barquillero que no estábamos de muy buen humor porque nos terminó regalando el tamborcito entero.
Al rato se empezó a hacer de noche, Jason sacó la guitarra, el Gato la armónica, yo el banjo, el Doc un “algo” muy raro pero que sonaba bien, y nos pusimos a tocar.

Se llenó de gente y hasta nos tiraron unas monedas. Las suficientes como para pagar lo que teníamos pensado para la noche…

lunes 13 de julio de 2009

Un Día en la Playa II

Llegamos a la playa, todavía estaba medio mareado por el viaje en auto. Ni bien dejamos las cosas ya me sentía un poco mejor. Los miré a los otros tres y les dije:

-“¡Carrera hasta el mar, el último en meterse compra los churros!”

Sabía que tenía todas las de perder… seamos realistas, tengo las piernas un 50% más cortas que ellos y estoy un poco excedido de peso... pero aun así salí disparado. Me pareció escuchar al Gasti tirando un “que inadaptado”. A mitad de camino volví la vista y nadie me seguía; Jason se estaba mandando uno de mortadela y el Doc estaba dele “clavo que te clavo la sombrilla”, se sabía el pasito y todo, viejo zorro. No me importó, seguí corriendo, chapotié cinco o seis pasos y me zambullí cual extraterrestre en el Mar Argentino.



Salí caminando tranquilamente y, una vez afuera, sacudí lentamente mi melena hacia un lado y luego hacia el otro; las chicas me miraban como hipnotizadas por las saladas gotas que se desprendían de mi sexy y peludo cuerpo. Si les gusto así, en un rato se mueren, pensé. Volví a la sombrilla y mientras caminaba sentía como me clavaban los ojos, ¡que planeta generoso! En Melmac no me levantaba ni a la mañana, dormía siempre hasta el mediodía.




Jason me mira con odio, empiezo a creer que este muchacho no me adora tanto. Debe ser por el pelo, el temita del contraste lo debe poner mal. Me tiré en una lona esperando lo mejor, que llegó, un rato después, con lo peor. Lo mejor es que el sol me había secado el pelo y tenía rastas por todo el cuerpo (ahora sí que las chicas se morian). Y lo peor es que el vecino de carpa se había ventilado a lo loco, no se podía estar. Gastón le gritaba “Gordo puto” a cada rato, y hacía como que lo disimulaba con una tos. El Doc seguía con los crucigramas y Jason se había dormido a pleno rayo del sol. Se despertó a las puteadas y rosita rosita, le va a arder de una manera que mejor ni me lo cruzo hoy a la noche.

El Doc me ofrece jugar al tejo, creo que no sabe que es el deporte oficial de Melmac. Las chicas, enamoradas de mis rastas se pusieron de mi lado. El Doc calculaba, antes de cada tiro, la distancia, el viento y creo que hasta la incidencia de la rotación de la tierra. Estuvo peleado pero lo gané en la última jugada, un gran partido. Le tendría que haber apostado algo, pero bueno, ya jugaremos otro.

Gastón hacía castillitos de arena, cuando terminamos el partido le estaba gritando a un nenito que, me parece, le había pisoteado parte de la muralla.

Volvimos a la sombrilla y el Gordo (puto) vino a preguntar por el auto.

Jason le empezó a explicar en inglés y el tipo, impacientándose, empezó a bardear.

-Sí, manejó él - le digo- pero no te calentés que ese es su trabajo, es chofer profesional, no sé si de línea de larga distancia o privado, no nos cuenta mucho... pasa que es bastante reserv-

-A different kind of driver, me interrumpió Jason, tirándome rayitos de los ojos.

-Ah! Claro, tenés un montón de clasificaciones en el rubro, no Jason? Tenés choferes, conductores, remiseros, taxistas, motoqueros, rickshaws wallahs, los que tienen las bicis con los carritos atrás… y los que manejan las góndolas y los que pedalean en los lagos de Palermo... Son como lo mismo pero distinto, no? Es como ponerle Linux a una computadora, más o menos. O como darle una tarta de espinaca Popeye pero servida en una lata de conserva, no?

No me contestó ninguno, y creo que a la mitad me dejaron de escuchar, el Gordo le dijo que le iba a romper la cara, Jason le seguía hablando en inglés y todo se iba poniendo más tenso y… y… y nadie me escuchaba.

Cuando me pareció que Jason lo miraba con cara de “te voy a hacer correr hasta que te vuelvas flaco” llegó el Doc y dijo que él ya había movido el auto y que no había problema.

Ahí se calmó todo. Jason se puso con los sudokus y el Doc con los crucigramas.

-Muchachos, son un embole, me voy un rato al mar.

martes 23 de junio de 2009

Un Día en la Playa

Una historia, cuatro versiones. Cuatro versiones, cuatro personajes. Cuatro personajes, cuatro blogs. Cuatro blogs, cuatro amigos -¿se entiende?- Todo es Algodón + Flandorsio + The Insider + Verdadera Ficción.




AAAAAAH!! ¿¿8.43?? ¿Pero están todos locos? Ni en Melmac ni en lo de Turner me levantaban a esta hora. Y me vengo a descansar a la playa y el Doc me rompe con sus horarios de viejo loco y sus despertadores sonando a cada rato: ahí viene el segundo, yo no lo apagó ni en pedo…

Decidí seguir durmiendo un rato más, me envolví en la sábana y cerré los ojos, pero un violento salto y el ruido de un reloj destruido indicaban una nueva manía violenta del Jason… Mejor levantarse. Hice café para todos, ante la mirada atónita del Doc…

Quise ir a bañarme pero Jason me había ganado de mano. Siempre último para el baño, “dale, no jodas, siempre lo llenas de pelos, es un asco”, dicen… y si, claro, culpen al extraterrestre que es más fácil.

El olor a pan quemado que viene de la cocina llega acompañado por un torrente de insultos…

- No hay problema, Gasti, tranquilo que a mi gustan bien tostadas…

El pelado violento se toma su tiempo en la ducha, no entiendo porque, ni siquiera usa champú, se lo dije y me tiré abajo de la mesa del comedor, zafé justito del chancletazo. Me bañé rápido, de hecho, no pude terminar de cantar los últimos temas del disco de Los Sultanes por los golpazos que daban en la puerta del baño…

El Doc no permitió que me secara el pelo, después se enoja cuando le mojo el tapizado… Y ni que le arruinara el tapizado del DeLorian, este Renó Fuego dejan mucho que desear, creo que llegaríamos más rápido a la playa en mi nave rota y estrellada así como estaba…

Subimos al auto, bien apretujados, el tanque de gas y el condensador no ayudaban… El Doc lo entierra en la arena y Jason tira:

- Gato, ¿ba…

- ¿GATO? ¿¿GATO?? ¿¿QUIÉN DIJO GATO??

- ¿bajas a empujar?

Aaajjj… Otra vez lo llamaban a Gaudio… Eso empieza a ser molesto. Lo miré a Gastón con cara de hambre (las tostadas me habían llenado sólo tres estómagos) y bajé a empujar como si nada, antes de que se ponga loco. Era tarde. No terminé de cerrar la puerta y ya estaba sacado, gritando…

Desenterramos la chatarra de auto y Jason “manejó” hasta la playa. Es un maldito psicópata, en Melmac no le darían ni la licencia para prender las hornallas de la cocina

martes 16 de junio de 2009

El Chapulín Bermellón

Las mujeres insitucionalizaron colores que en realidad no existen y que los hombres NO pueden ver (se discute si esto es por una incapacidad cognitiva, por una falla sensorial o por un total desinterés). Es evidente que no les alcanzaba con la clásica dicotomía claro-oscuro ni con los colores que tienen alrededor como para señalarlos, por eso decidieron usar:
  • Amarillo patito (¿será como el aceite o como Galmarini?)
  • Azul cielo (¿es como tornasolado y cambia según si es de día o de noche?)
  • Verde petróleo (supongo que refiere al petróleo 2.0 y no al negro de siempre)
  • Verde manzana (es cuatro veces más verde que una cuadra)
  • Verde musgo (ni me gasto en comentarlo)
  • Verde militar (muy de moda en los ´70)
  • Verde agua (¿el agua era inodora, insípida y... ah! sí, ¡incolora!?)
  • Verde loro (siendo loro = cotorra, no?)
  • Marrón africano (existe, posta)
  • Marrón caqui (si el color es tan feo como su nombre, no entiendo porque existe)
  • Rosa chicle (habría que especificar: "rosa chicle Bubaloo de tuti-fruti"; si el chicle es de otro gusto, menta por ejemplo, no aplica)
  • Rosa bebé (habría que ver si el bebé es africano)
  • Rojo furioso (¿?)
  • Negro mate (color negro hay uno solo, y no se discute...)
  • Gris topo (¿alguien alguna vez vio un topo? En serio)
  • Chocolate (¿blanco, amargo, con nuez, Jack con sorpresa...?)
  • Té con leche (¿con cuánta leche? Y si es con leche en polvo ¿no cambia?)
  • Champagne (idem musgo)
  • Camel (¿es por los cigarrillos o por un camello muy top?)


Suerte que en las películas los que desactivan las bombas son siempre varones, sino...
- "Dale corta ahí que es ese", dice ella.
- "¿Cuál?", pregunta él, dubitativo.
- "Ese, el azul Francia eléctrico".
- "¿Será este?", piensa él.
- "¡¡No ese, no!! Ese es el azul noche"
- "¿¡Y cuál entonces!?"
- "¡El que está ahí! ¡Entre el verde botella y el gris perla!"
- "¿Este?".
-"¡¡No!! Ese es el azul océano".
- "¿Y este?"
- "Azul Grecia"
- "¿Y este?"
- "Azul Cristian Castro"
- "¡Bueno! Ahora sí que se fue todo al carajo, yo así no laburo..."

¡¡¡¡¡BUUUUUUMMMMMMM!!!!!





PD: las respuestas vienen dentro de un mes, el 17 de julio...

martes 2 de junio de 2009

Entra Si Querés, Salí Si Podés


En la oscura noche de Ciudad Gótica, un malhechor acecha a una tímida transeúnte desde la penumbra. La joven, al percartarse de que está siendo perseguida, intenta escapar de esta amenaza.

Corre, desesperada, intentando dejar atrás su perseguidor. Velozmente atraviesa diferentes calles y pasajes, perdiendo el sentido de la orientación y siempre, siempre escuchando los pasos detrás de ella.

Irracional e inconscientemente cae en el peligroso cliché de buscar asilo en la oscuridad de un callejón. Se encuentra atrapada mientras su malvado hostigador se acerca lentamente.

Sorpresivamente WHAM! el salvador enmascarado aparece de forma repentina asestando un duro golpe en plena cara del malhechor, que se derrumba pesadamente. Se acerca a la joven y le devuelve la cartera que, entre tanta confusión, había dejado caer. La mira intensamente a los ojos y, muy resuelto, da media vuelta y se echa a correr.

Después de haber dado seis o siete pasos se frena en seco. Sin darse vuelta, levanta una mano y se rasca la cabeza (la mascara), confundido. Mira hacia un lado, hacia otro y hacia arriba, como perdido. Mira, busca y recorre. Pasmado, acude a la chica que, estando ya más tranquila, le señala un pequeño cartel blanco con letras negras: "CALLEJÓN SIN SALIDA".

Rayos y centellas, se escucha decir por lo bajo al Caballero de la Noche, a lo que el malhechor, ya reincorporado y con viva indignación, responde: "Ah, no! Yo esa ya se la escuché a Robin". ¡MEGAWHAM! Batman, recaliente, le tira un rayo sónico, todas las cosas del cinturón, el cinturón, el zapato y un poco de gas mostaza.

Cinco minutos más tarde se pone a llorar y patalear como un nenito caprichoso, había entendido que un callejón sin salida no tiene salida.

En la otra punta de Ciudad Gótica, todos los amigos que le habían preparado una fiesta de cumpleaños sorpresa, cansados de esperarlo, ya habían descorchado y bailaban, formando el trencito al ritmo de Sopa de Caracol (¡Hey!).

Ciudad Gótica celebra, inconciente de la reclusión de su héroe


El callejón sin salida no tiene salida. Es como un agujero negro: absorbe todo lo que entra. Como una de esas salidas de emergencia (pero al revés), a esas las empujas y salís, pero después se te cerró y ya no entrás más. O como un vómito, que si quiere puede salir, pero decididamente nunca más vuelve a entrar.

Resumiendo: el callejón te deja entrar de lo más tranquilo, pero una vez adentro...

Mucha gente piensa que son peligrosos (Batman entre ellos) pero en realidad no lo son. De hecho, son bastante copados. En cada callejón sin salida se fueron estableciendo pequeñas comunidades de personas que entraron y que, lógicamente, no pudieron salir.

Sin embargo, la pasan bastante bien. Imaginen, como John, que ellos viven como en un eterno Verano del 98. Tienen guitarras y fueron desarrollando unas huertitas para tener comida, juntan agua de lluvia y no se preocupan por nada. Viven como Tom Hanks, en una mezcla del Náufrago y de La Terminal.